Poroto, garbanzo y arveja: los desafíos de las legumbres en un “mundial” con rivales cada vez más fuertes

13 de Julio de 2026

La ciudad de Salta volvió a convertirse en el punto de encuentro de toda la cadena de las legumbres con una nueva edición de la tradicional Jornada de Actualización Técnica (JAT) organizada por la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA).

El encuentro, realizado el pasado 1° de julio, reunió a más de 20 oradores que abordaron los principales desafíos y oportunidades que enfrenta una actividad cada vez más estratégica para el país.

A lo largo de la jornada, especialistas, investigadores y referentes del sector coincidieron en que el contexto internacional exige una producción cada vez más eficiente, sustentable y tecnológicamente preparada para responder a mercados dinámicos y altamente competitivos.

Con el foco en la calidad y la competitividad, las legumbres buscan un nuevo salto productivo

En ese marco, los análisis combinaron aspectos comerciales, productivos e innovadores, dejando en claro que el crecimiento del sector dependerá tanto de la capacidad para abrir nuevos mercados como de la incorporación de herramientas que mejoren la gestión y la competitividad.

UNA MIRADA AL MERCADO DE LEGUMBRES

Uno de los momentos centrales fue el panel “Outlook de mercados: situación de los mercados de legumbres, nuevos jugadores y nuestros competidores”, moderado por Bárbara Wulff, de Oscar Peman y Asociados, quien coordinó un intercambio entre especialistas que analizaron la realidad de los distintos cultivos y el escenario comercial internacional.

Los participantes coincidieron en que el contexto geopolítico, el surgimiento de nuevos países exportadores y la acelerada incorporación de tecnología en diferentes regiones del mundo obligan a la Argentina a sostener un proceso permanente de innovación, mejora genética y fortalecimiento de su competitividad logística y comercial.

En el análisis sobre el mercado de la arveja, Guido Zoppi destacó que el cultivo continúa consolidando su crecimiento gracias al mejoramiento genético y al reemplazo de variedades tradicionales por materiales de mayor potencial.

“La campaña cerró con muy buenos números tanto de hectáreas sembradas como de producción; vemos que en Argentina este es un producto que viene creciendo mucho a la par de la genética que se ha incorporado. Se dejaron atrás las viejas variedades tradicionales y eso trajo aparejado un incremento en el rendimiento y en la calidad del producto final”, afirmó Zoppi.

No obstante, advirtió que el regreso de Canadá al mercado chino incrementa la competencia internacional y obliga a buscar nuevos destinos comerciales y alternativas de agregado de valor, como el desarrollo de harinas, snacks y alimentos balanceados.

En el caso del garbanzo, el panel describió un escenario marcado por una sobreoferta global que mantiene los precios en niveles históricamente bajos.

Sin embargo, las recientes lluvias permitieron sostener una superficie similar a la de la campaña pasada y generan buenas expectativas productivas para la cosecha que comenzará en octubre.

Por su parte, Lucas Genero remarcó que la tecnología modificó profundamente el mapa competitivo mundial y explicó que muchos países que antes tenían escasa participación hoy se convirtieron en nuevos actores relevantes.

“Lo que hoy prima es la tecnología y el potencial productivo está en un montón de orígenes que antes no tenían la posibilidad de hacer nada. Siento que cuando la tecnología llega y se incorporan nuevas hectáreas, se genera un incentivo en muchos orígenes; por eso Argentina debe buscar alternativas para seguir siendo competitiva, trabajando en acuerdos gubernamentales y competitividad logística”, sostuvo.

POROTOS DE COLOR Y ALUBIA

Los especialistas también analizaron la realidad de los porotos de color, donde Brasil dejó de ser exclusivamente un comprador para transformarse en un competidor directo en distintos mercados internacionales.

“Brasil cambió totalmente su rol y no solamente nos importa, sino que también exporta producción. Ese cambio de juego nos ha generado serios dolores de cabeza porque empezó a competirnos en centroamérica. Es algo que realmente hay que tener en cuenta porque fue muy notorio lo que pasó, y nos obliga a analizar otras alternativas para nuestra producción”, explicó Iván Martín, otro de los integrantes del panel.

En el segmento del poroto alubia, el principal desafío continúa siendo recuperar competitividad frente a Egipto, país que logró consolidar su presencia en Europa gracias a ventajas logísticas y comerciales.

“Egipto ha ganado mercado y ha podido ocupar ese lugar que nosotros no pudimos cuando nuestra cosecha fracasó. En Europa están y son una competencia real por cercanía y por complicaciones logísticas nuestras. El trabajo es volver a estar en los niveles de calidad que supimos tener para volver a sacarlos de ese lugar que nos ganaron”, señaló Delfina Uranga.

Como cierre del panel, los referentes destacaron el enorme potencial que representa la reciente apertura del mercado chino para porotos y garbanzos, una oportunidad en la que CLERA continúa trabajando junto con la Secretaría de Agricultura para ampliar el acceso de las legumbres argentinas a nuevos destinos comerciales.

TRANSFORMAR LA TECNOLOGÍA EN VALOR

Otro de los ejes destacados de la jornada estuvo a cargo de Gabriel Tinghitela, responsable de Innovación de CREA, quien desarrolló la conferencia “Innovar con propósito: aspectos clave para conocer, adoptar e implementar tecnologías y soluciones innovadoras de forma efectiva“.

Durante su exposición, el especialista describió cómo la digitalización transformó la gestión agropecuaria y explicó que hoy el productor convive con una oferta creciente de soluciones basadas en inteligencia artificial, robótica, automatización y análisis de datos. Sin embargo, advirtió que incorporar tecnología sin una estrategia clara puede convertirse en una inversión poco eficiente.

“La tecnología sigue evolucionando hasta que entrega el valor que efectivamente puede dar. Hay que saber distinguir qué es lo que hay ahí adentro porque ahí adentro está todo: está lo que está en el inicio de desarrollo, está lo que está generando el pico de expectativa, está lo que aparentemente no va a terminar sirviendo para nada y está lo que efectivamente entrega el valor que puede dar”, explicó.

Según Tinghitela, el desafío no consiste en incorporar la última innovación disponible, sino en identificar cuáles son los procesos donde realmente existe una necesidad y seleccionar las herramientas capaces de resolver esos problemas concretos.

En ese sentido, propuso dejar de mirar la tecnología como una “vidriera de novedades” para comenzar a analizarla desde la gestión de los procesos productivos.

“Cuando uno va guiado por el proceso a la oferta, uno va a buscar lo que necesita en función de dónde aprieta el zapato. La potencia que tiene tener los procesos mapeados y tener identificados los puntos críticos para navegar la oferta tecnológica es esa“, aseguró.

El especialista también remarcó que toda estrategia de innovación debe contemplar el factor humano y contar con responsables claramente definidos dentro de las empresas.

“Cuando uno empieza a dejar la gestión de la nueva oferta tecnológica en los tiempos libres de alguien a quien le gusta la tecnología, se está comprando una garantía de fracaso. La tarea tiene que recaer formalmente en alguien; hay que asignarle tiempo a alguien para que esto lo gestione correctamente”, afirmó.

Finalmente, Tinghitela sostuvo que muchas veces el fracaso de una tecnología no responde a limitaciones de la herramienta, sino a procesos de implementación deficientes, falta de capacitación o ausencia de planificación.

Por eso, consideró que la verdadera innovación consiste en lograr que personas, procesos y tecnología trabajen de manera integrada para generar valor dentro de las empresas agropecuarias.

Fuente:   InfoCampo