“¿Qué culpa tenemos de que la soja te permita reproducirla y hacerte de semilla para otra campaña?”
11 de Abril de 2026
“La madre del borrego son las retenciones. Se le ha sacado mucha plata al productor y te das cuenta, porque vas por la Pampa Húmeda y ves los campos bien podados, los alambrados limpios, pero acá se hace lo que se puede. No es que atamos todo con alambre, pero una gran parte sí. Porque sino, no te queda resto”.
Apronor es el nombre resumido de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte, que tiene sede en San Miguel de Tucumán.
No es casual que esté físicamente allí: la organización nació hace más de una década luego de una disputa con la Sociedad Rural de Tucumán y los vínculos con el poder político local de esos tiempos, que tenía al pesado apellido Alperovich detrás.
Justamente por tener apenas 10 años como representantes de productores –ya son más de 200 entre Tucumán, Catamarca, Salta y Santiago del Estero– y comenzar a codearse con entidades tradicionales y centenarias, mucho de lo que realizan a diario tiene vestigios de artesanalidad y un trato que se siente cercano. Se percibe voluntad por seguir construyendo el espacio, por mostrar qué es Apronor y qué tienen para decir.
En 2025, para la anterior edición de la feria que realizan anualmente, Infocampo documentó ese espíritu de tesón. “Este año volvimos a crecer en expositores”, se enorgullece del otro lado de la línea Hugo Meloni, el actual presidente de Apronor. Incluso recibió allí a Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina y referente de la más rutilante de todas las ferias agropecuarias en la Argentina.
Meloni también es quien sostuvo la frase que encabeza el cuerpo de esta nota, y quien atendió la mayoría de los llamados telefónicos que recibió la organización tras un durísimo comunicado que emitieron esta última semana sobre la propiedad intelectual en semillas y el uso propio de las mismas.
Enviaron dardos hacia el programa Sembrá Evolución y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Las críticas llegaron hasta el presidente, Javier Milei.
“Hoy el productor trata de pelearla como puede. Llevamos tres años de malas campañas, y tras la sequía del 2023/24, después vino la chicharrita y el año pasado hubo rindes regulares con malos precios. Lo notamos en la oferta de máquinas y drones que hay, toda la tecnología de última de punta, pero no todos están pudiendo acceder”, indicó.
“Y debería ser lo normal que alguien que siembra 500 hectáreas pueda acceder a esas cosas. No una trilladora de un millón de dólares, pero un dron de u$s 30.000 debería ser casi de uso popular. Pero no se llega”, agregó Meloni.
EL DEBATE POR LAS SEMILLAS
Apronor no tuvo rodeos en la comunicación al respecto y habló de “Cartelización de producción de semillas en Argentina”.
“Más de un funcionario del actual Gobierno Nacional afirma que los volúmenes de producción en Argentina se mantienen estancados por no tener una nueva Ley de Semillas. Se está instalando en los medios de comunicación especializados y no tan especializados en materia agropecuaria, que nuestro país tiene que adherir a las normas UPOV 91. El señor ministro Federico Sturzenegger falta a la verdad, confunde a la opinión pública, incluso tal vez al Presidente de la Nación”, cargaron.
Justamente el Jefe de Estado había sido uno de los más virulentos en opinar sobre el tema desde el Poder Ejecutivo. El mes pasado visitó la Bolsa de Comercio de Córdoba y tiró: “Si no tuviéramos regulaciones idiotas sobre semillas, podríamos producir por lo menos el doble”.
Milei es políticamente el primer defensor de la adhesión argentina al convenio internacional UPOV 91, aspecto resistido por una parte del agro actual entre los que se encuentran los productores de Apronor.
Por eso uno de los tantos llamados que recibió Meloni fue el de este medio, para poder ahondar en los fundamentos del comunicado y las razones que decidieron su posterior difusión.
-¿Qué los llevó a elegir el tono del comunicado?
-Este tema de UPOV 91 viene desde hace rato dando vuelta. Y por supuesto: cuando ves que está lejos por ahí no te preocupás tanto. Nosotros hemos tenido un par de inconvenientes a fines del año pasado.
-¿Qué sucedió?
-Fue con el tema de posesión de semillas de garbanzo y de trigo con algunos productores socios de Apronor. A principios del año pasado llegaron algunas cartas documento de parte de INASE diciendo que querían que los socios expliquen el tema de la presencia semilla de garbanzo.
-¿Eso había pasado alguna vez?
-En la perra vida (sic).
-¿Y cómo fue?
-Sucedió que al presidente anterior de Apronor, Gonzalo Blasco, justo le tocó estar en Buenos Aires y pudo participar de una reunión con la gente del INASE y de la Secretaría de Agricultura de la Nación. En ese momento le dijeron ‘no te preocupes, no te hagas problema, no contestes la carta, déjenla ahí’. Y él se quedó tranquilo con todo. Pero para fines de año, si no recuerdo mal fue en septiembre, y justo después que se fuera quien conducía el organismo. (Nota del redactor: INASE fue disuelto como ente autárquico y sus competencias transferidas a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca bajo el Decreto 462/2025)
-¿Claudio Dunan?
-Sí, Dunan. Tras eso aparecieron de nuevo cartas documentos intimando de nuevo a los productores. Pero ya con multa. En algunos casos con multa.
“Organismos ineficientes”: el Gobierno anunció los cambios en el INTA y la disolución del INASE
-¿Qué creen que fue lo que pasó?
-Tal vez Dunan como que dejó dormir ahí el tema, y aparentemente no iban a hacer nada. Pero se despacharon. Son dos o tres productores importantes acá de la zona, aparte gente impecable que tiene todo en orden, uno es francés y había hecho un trigo vinculado al maíz, y le cuestionaban esa producción. Pero era un trigo que no lo iba a vender porque era para hacer forrajes y cobertura. Pero se lo cuestionaron.
-¿Y las multas de cuánto eran?
-En este caso si no recuerdo mal fue de $30.000.000 o $40.000.000. Pero hubo casos en los que llegaron multas de $130.000.000. Multas importantes porque el cálculo que hacían era sobre la base de la cantidad de semilla que usaban los productores, una cosa terrible. La cuestión es que empezamos a decir ‘ojo con esto porque ya están empezando de nuevo’, y se venían los cultivos de invierno. Y ya habían dejado entrever que lo harían con porotos. Como cuando hay indicios de que ‘van por algo’. Y todo el tema de la semilla Conkesta, que es todo un papelerío que hay que hacer porque controlan todo.
-¿Qué contratiempos ven en ese tema?
-El pack tecnológico, como le llaman, cuesta casi como comprar la bolsa de semilla nueva. Con lo cual te obliga a que todos los años tengas que comprar semilla. Con el agravante de que es un pack tecnológico sobre un chasis, una base de semilla que no es mejor que la que estamos usando hoy. Tienen eventos apilados que por ahí te evita usar el 2-4 D o para algún insecticida, y en algunos casos los insecticidas también ya vencieron la barrera que tiene la tecnología y también tenés que seguir haciendo aplicaciones. Con lo cual no hay una mejora sustancial, y un poco el Gobierno dejó entrever que con las mejoras de tecnología en la semilla va a mejorar la productividad.
-¿En la región o al menos en Apronor específicamente no ven eso?
-No vemos que sea así. Nosotros vemos que, primero, las semillas que estamos usando ahora acá en el Norte como la variedad 64-10, que tiene muy buenos resultados, aparte está bien adaptada en la zona y tiene rindes más que interesantes. Y no tiene mayores rindes porque no se está fertilizando lo que se debería y por el suelo que hay, ni las herramientas. Hay un montón de pasos previos a cambiar el tipo de variedades de semilla, con lo cual lo que vamos viendo con respecto a quienes integran el INASE y, un poco exageradamente, empezamos a decir ‘che, son todos abogados, ¿no hay ingenieros agrónomos?’ Porque de eso se trata. Como si estuvieran armando un instituto para ocultar, para mandar cartas documento. Aclaro que es toda una presunción como la de quien se quema con leche, ve una vaca, y llora. Pero sí nos quedó la idea de juntarnos y hacer algo, porque sentimos que ‘esto se viene’.
-¿Es decir que observan un incremento en el envío de multas?
-De lo que nosotros tenemos registro, eso no había. Pero aparte son multas de la magnitud de la que estamos hablando. Incluso piden papeles retroactivos para quien compra (por ejemplo) semillas de garbanzo, y capaz el productor viene usando las semillas hace 20 años y le piden que consiga las facturas. Y la ARCA te pide 5 años, 10 años como mucho. Es como si INASE tuviera más potestad que ARCA para pedirte facturas de cosas que ya están super vencidas. Y repito: es gente que tiene todos sus papeles, son productores grandes. Pero nos han preguntado ‘¿Cómo consigo una factura que ya ni la tengo?’.
-En el comunicado también hablan del programa Sembrá Evolución. ¿Creen que algo de lo que describen podría estar relacionado a eso?
-No. Esto, las multas, fueron sobre los cultivos de invierno como garbanzo y trigo. Pero a la vez vos extrapolás y decís ‘che, Estados Unidos está presionando para que se firme la Ley de Semillas. Y te hago un paréntesis: el productor, al menos en el Norte, no tiene problemas con el pack tecnológico y la inversión en tecnología, sino que acá lo que se está estudiando no es para aumentar la producción sino que le meten eventos a las semillas seguramente para reducir costos y evitar algunas aplicaciones. Probablemente el hecho de no tener malezas, con la misma agua haya un mejor rinde, pero son cosas marginales. No son rindes que vos tengas unos 3.000 kilos por hectárea de soja y con la nueva tengas 4.000. El productor cerrando lo ojos por más que cueste más cara seguramente si le cubre los costos y le da un beneficio adicional va a cambiar, no es tonto, no va a obrar en contra de él.
-¿Y qué es lo que está pasando?
-Están tratando de encaminar la Ley de Semillas, pero para beneficiar unos cuantos semilleros que algunos son parte de los que están ahora integrando el directorio del INASE.
-Pero a las multas no les ven relación con Sembrá Evolución.
-No, fue con cultivos de invierno, algo puntual. Pero sí algo como la punta de un iceberg.
Semillas: “Hay mucha estigmatización sobre UPOV 91, que no es un riesgo, es una oportunidad”
-Por otro lado, en la carta de Apronor señalaron a los medios de comunicación y la difusión que desde este rubro damos sobre la temática. ¿En general qué creen que se hizo mal desde la tarea de los periodistas?
-Vemos que hay medios que están fomentando que es buena la Ley, y se enganchan. Tal vez sean medios más afines al Gobierno, por lo cual no sabemos si lo hacen desde el desconocimiento o el interés. Eso no sabemos y es en ambos casos, ya sea medio especializado en agro o no. Me parece que hay mucho desconocimiento. O bien lo ven desde el punto de vista del Gobierno, que lo ven o lo toman al tema tal cual el Gobierno lo está promoviendo sin un análisis más profundo y sin entender bien cuál es la problemática a la que te lleva esta normativa.
-¿Y qué repercusiones lograron en las primeras horas?
-Nos llamaron de varios medios nacionales y regionales. Diarios y radios también de Buenos Aires. La repercusión fue bastante porque evidentemente era un tema que estaba ahí, como dormido. Y me parece que en algún punto hemos destapado la olla.
-¿Con la Asociación Argentina de Semilleros (ASA) o la Secretaría de Agricultura han tenido alguna comunicación?
-No. Sí le hemos transmitido al Gobierno de la Provincia, si bien no somos complacientes pero tenemos buena relación, le hemos mandado al secretario de Producción la nota y le avisamos que íbamos a difundirla.
“Una muerte anunciada”: duro reclamo desde el norte contra el “sistema malévolo” de las retenciones
-¿Específicamente qué buscan como asociación de productores con respecto a este tema?
-Lo que pretendemos es que tengamos libertades, por ejemplo, para elegir si yo quiero usar mi semilla de uso propio, que se me permita. Y si yo veo que hay una variedad de Sembrá Evolución que es buena y yo asumo que me va a dar mejor rinde, la pruebo y me da mejor que lo que tengo, lo más probable es que la termine adoptando. El productor no va a obrar en contra propia en esto, vuelvo a repetir.
-Y yendo al número fino, ¿cuál es la diferencia monetaria para un productor en usar una bolsa de semilla fiscalizada o utilizar la propia, de otras campañas?
-Una bolsa de las del programa Sembrá Evolución vale unos u$s 40 la de 40 kilos. Aproximadamente. Un poco menos quizás, dependiendo de la marca y el momento de la compra. Y tal vez usar una bolsa de semillas de 50 kilos, pero producida por vos, te cuesta u$s 25. Es muy grande la diferencia más allá de que corrés con el riesgo de cosechar en mayo y le hacés un PG (NdR: por el poder germinativo de la semilla) para ver si las guardás o las dejás. Puede pasar que en octubre se les haya caído el PG y el vigor. Pasa habitualmente, no es que pasa de vez en cuando. Pero es tanta la diferencia de precios que tal vez corrés con ese riesgo.
-¿Y esas semillas de uso propio con ese costo-beneficio en torno a los u$s $25 es un nivel aceptable productivamente?
-Sí, sí. Pero además vos elegís la variedad.
-Pero cuando comprás, también.
-Sí, también, pero si has venido usando muchas variedades y te guardás dos o tres de cada tipo de semilla dependiendo de la superficie que tenga a sembrar, ya son semillas que las has pedido, las has usado en tus campos, con lo cual sabés más o menos el desempeño y la performance que tienen esas semillas. Con la semilla nueva siempre es comprar unas cuantas bolsas, probar, multiplicarlas. Porque no te podés largar a comprar un montón de bolsas para hacer un montón de hectáreas y que después no se adecúe bien a lo que vos estás necesitando. Los semilleros te venden el oro y el moro, pero a la hora de la verdad, y lo dijimos en el comunicado, por ejemplo en el maíz la semilla de Pioneer 2089 tiene muy alto rendimiento, pero para el complejo de chicharrita es malo. Es más: perjudica, porque es como el lugar donde se van a alimentar y terminan después de ahí reproduciéndose y yéndose a otras variedades. Y la siguen vendiendo, ¿me entendés?
Los semilleros se plantan con UPOV 91: “Si no adherimos, seguimos apostando al atraso”
-¿Cuál es el papel de los productores en esa situación?
-Nosotros como productores somos los que tenemos que comprar responsablemente las semillas, y que los semilleros, y el Gobierno, tengan la libertad de ponerla en el mercado. Y que después nosotros elijamos. Pero bueno, lo mismo queremos con la soja y que no nos digan “che, tenés que sembrar estas semillas, porque no podés sembrar tu semilla’. Queremos tener la misma libertad.
-Usaron el ejemplo de Brasil.
-Porque Brasil no tiene UPOV 91, tiene UPOV 78. Tiene el uso propio de semillas y ha crecido un 25% la producción en 10 años. Entonces no es por el tema de la semilla. Por eso sospechamos que otra cosa ahí, capaz la ley de patente de semillas con las que Estados Unidos lo está presionando al Gobierno nuestro para que la ponga a la ley esa. Pero no es para favorecer al productor, y un poco eso es lo que nosotros alertamos. Esto no nos va a favorecer a nosotros.
-Traslado una pregunta que también le hicimos al presidente de ASA, Alfredo Paseyro: ¿Cómo se resuelve la cuestión jurídica de que quien compra puede argumentar que esa semilla es suya porque ya la compró, y puede hacer con ella lo que quiera?
-Creo que has dado en la tecla, porque supuestamente vos comprás la bolsa, ya es tuya, vos la reproducís. ¿Qué culpa tenemos nosotros que la soja te permita reproducirla y hacerte de semilla para otra campaña? Con el maíz no pasa eso, todos los años comprás semilla nueva. Una es autógama y otra es alógama. La soja te permite guardar y ser tu propio banco de semillas. Creo que en realidad todo está enturbiado por las retenciones.
-¿Cómo se mide su incidencia en esta problemática?
-Si el productor tuviera el precio el precio pleno de lo que cosecha y estamos hablando de subir un poco el precio de la bolsa original, ahí te cobrás la regalía de lo que es la investigación y todo, y después vos la reproducís como vos quieras, porque ya fue cobrado en la primera bolsa, por decir una cosa. Pero lo que pasa es que hoy no el productor no puede acceder a eso porque no tiene resto. Al menos, y yo hablo acá desde el Norte, entre el flete que cuesta un dineral y a su vez que los rindes no son los de la Pampa Húmeda porque acá si tenés 3.000 kilos tirás cohetes. Allá son más de 4.000.
“Sin una nueva Ley de Semillas, algunas economías regionales no pueden ver un potencial a futuro”
-¿Con la Fundación Barbechando han buscado articular esta posición en el Congreso?
-No. No recuerdo tampoco que en la gestión anterior se hubiera hecho. No lo tengo presente. Pero desde hace un año y medio que estoy en la presidencia no recuerdo que hubiéramos hablado.
-¿Pero van a buscar el contacto con ellos? Por lo menos desde el cartel son quienes articulan el entramado agropecuario en ese ámbito.
-Mirá, yo creo que todas las fuerzas que podamos sumar para defender de esta posición, yo creo que van a ser bienvenidas. Probablemente sí tengamos que no solamente ir a la parte política, sino también convencer al resto de las entidades que nuclean a los productores porque en definitiva creo que en el fondo todos tratamos de defender lo mismo.
-¿Y con las entidades de la Mesa de Enlace lo han charlado?
-Hace algunos días atrás en la última edición de la Expo Apronor, invitamos a Nicolás Pino y le dimos nuestra opinión. No hemos avanzado mucho más que eso, pero sí le transmitimos nuestra opinión y porque también lo ven como un problema. Yo no creo que opinen algo distinto la Sociedad Rural Argentina y las otras entidades. Apronor es una asociación civil apartidaria y apolítica. Nosotros armamos la expo y no le pedimos un mango a nadie, ni al Estado provincial ni al Nacional. Invitamos al gobernador por protocolo, porque es bueno que esté institucionalmente, pero no pedimos subsidios a nadie. Tenemos las manos libres para expresar todo y de buena manera, con respeto y haciéndonos oír.